Plan de intervención
Enfoque teórico
Rapport (1981) propone el Modelo de Empoderamiento que
propone desplazar el foco psicológico desde la salud mental hacia el poder,
como herramienta para el análisis y el cambio social. Este enfoque está
orientado hacia el desarrollo del poder de decisión y actuación de los grupos
sociales más vulnerables, donde el psicólogo actúa como dinamizador o
activador. En particular, Rapport define el empoderamiento como el “proceso o
mecanismo a través del cual personas, organizaciones o comunidades adquieren
dominio o control sobre los asuntos vitales” (citado en Sánchez Vidal, 2020, p.
21).
En este sentido, el empoderamiento se compone de 3 elementos
clave: 1) Recursos sociales, que a nivel individual o comunitario pueden
satisfacer necesidades; 2) Participación social de los grupos desfavorecidos; y
3) Comprensión crítica que busca de la liberar de la opresión. Además, dentro
del modelo de Empoderamiento seidentifican dos 2 modelos sociales de
empoderamiento: el cooperativo y competitivo (Zimmerman, 2000). Por
un lado, el Modelo Cooperativo promueve la creación de condiciones personales y
relaciones sociales basadas en la cooperación y reforzadas por la solidaridad.
Por otro lado, el Modelo Competitivo busca organizar a los grupos más
vulnerables para que defiendan sus intereses.
Dentro de este panorama, Sánchez Vidal (2020) propone 4
pasos para lograr una acción empoderada: 1) Identificar un grupo o colectivo
social con necesidades insatisfechas o aspiraciones no alcanzadas; 2) Ayudar a
generar la conciencia de que es posible obtener poder mediante el
reconocimiento de la situación actual de impotencia; 3) Facilitar la
interacción social y fortalecimiento del sentimiento de pertenencia al grupo
social, y 4) Diseñar y ejecutar una acción soial efectiva a través de técnicas
y estrategias eficaces apropiadas a la comunidad.
¿Por qué es importante intervenir la problemática descrita
en la Escuela de Educación Básica Emilio desde el Modelo de
Empoderamiento?
Este modelo, centrado en el poder de decisión y acción de
los grupos más vulnerables, puede aplicarse para fortalecer tanto la inclusión
educativa como el bienestar socioemocional de los estudiantes, especialmente
aquellos con necesidades educativas especiales (NEE) y aquellos afectados por
la migración de sus representantes legales. En sentido, la relación entre este
modelo y la intervención psicosocial en dicha problemática implica 3 puntos
claves descritos a continuación.
En primer lugar, el desarrollo y la provisión de recursos
que fortalezcan el apoyo inclusivo, desde programa psicopedagógicos adaptados
que fortalezcan el acompañamiento emocional tanto para los estudiantes como
para los cuidadores primarios. En segundo lugar, involucrar activamente a los
estudiantes con NEE y a sus compañeros en procesos de participación para
reforzar su sentido de pertenencia y reducir las barreras de exclusión. Esto
podría incluir talleres de sensibilización sobre inclusión educativa y el
trabajo colaborativo entre estudiantes, docentes y familias. Finalmente,
ejecutar acciones para informar a los estudiantes y docentes sobre los derechos
educativos y la importancia del abordaje emocional. Esta comprensión crítica
también involucra a las familias, buscando promover un vínculo más sólido entre
escuela y comunidad escolar.
Siguiendo las recomendaciones de Sánchez Vidal (2020), la
intervención en la Escuela Emilio Murillo podría estructurarse en los
siguientes pasos:
Identificación de necesidades: Reconocer que tanto los
estudiantes con NEE como aquellos en situación de vulnerabilidad requieren
atención específica en términos de inclusión educativa y bienestar emocional (fase
en proceso desde el plan de diagnóstico).
Conciencia de la situación actual: Generar en los docentes,
estudiantes y familias la conciencia de las limitaciones y barreras actuales
que impiden una educación inclusiva efectiva, y trabajar en conjunto para
superarlas.
Fortalecimiento del sentimiento de pertenencia: Fomentar la
interacción social y el sentido de pertenencia a través de actividades
comunitarias y de apoyo mutuo, tanto dentro como fuera del aula, para mejorar
el clima escolar y la inclusión.
Acción social efectiva: Diseñar y ejecutar planes de acción
específicos que incluyan estrategias pedagógicas y psicosociales efectivas,
adaptadas a las necesidades identificadas, para promover el empoderamiento de
los estudiantes y sus familias.
En relación, el Modelo Operativo del Desarrollo Humano de
Caplan (1979) es también relevante para abordar la problemática en la Escuela
de Educación Básica Emilio Murillo, ya que proporciona un enfoque integral para
el desarrollo de los estudiantes al centrarse en la interacción entre las
capacidades individuales y los aportes externos necesarios para potenciar dicho
desarrollo. Este modelo puede guiar la intervención psicosocial al identificar
y proporcionar los suministros que los estudiantes y la comunidad escolar
necesitan para superar las barreras actuales en la inclusión educativa y el
bienestar socioemocional.
De esta manera, los aportes o suministros se agrupan
en 3 categorías: 1) Suministros físicos que aseguran crecimiento corporal,
mantienen salud y protegen del daño externo; 2) Suministros psicosociales, hace
referencia a la estimulación intelectual y afectiva a través de relaciones
interpersonales, el intercambio de afecto y el control de la participación
social; y 3) Suministros socioculturales que se relacionan la influencia de la
estructura social y las costumbres culturales transmitidas por agentes
socializadores concretos como la familia, comunidad, etc.
En el contexto de la Escuela Emilio Murillo, podría implicar
la adecuación de espacios físicos y la provisión de recursos materiales que
faciliten la inclusión (suministros físicos), la creación de un ambiente donde
los estudiantes puedan interactuar de manera participativa en actividades
de apoyo emocional, la implementación de tutorías y acciones que fomenten el
desarrollo psicosocial, lo cual está alineado con las dificultades emocionales
que enfrenta la comunidad educativa (suministros psicosociales) y el hecho de
que muchos estudiantes carezcan de la presencia constante de sus representantes
legales debido a la migración subraya la importancia de establecer vínculos
sólidos con los familiares a cargo o la comunidad (suministros
socioculturales).
Meta
Meta alternativa: Capacitar al 80% del personal docente de
la Escuela de Educación Básica Emilio Murillo en estrategias inclusivas para la
atención de estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) y
sensibilización sobre su bienestar socioemocional en un plazo de 4 meses.
Indicador: Porcentaje de docentes capacitados que
implementan al menos una estrategia inclusiva en el aula, evaluada mediante
encuestas o observaciones post-taller.
Objetivos
Objetivo General
Fortalecer las capacidades del personal docente de la
Escuela de Educación Básica Emilio Murillo en la implementación de estrategias
inclusivas para atender las Necesidades Educativas Especiales (NEE) y fomentar
la sensibilización sobre el bienestar socioemocional de los estudiantes.
Objetivos específicos
Realizar talleres de sensibilización sobre el bienestar
socioemocional de los estudiantes con NEE, que promueven la empatía y la
comprensión en el aula
Organizar jornadas de sensibilización dirigidas a padres de
familia y a la comunidad educativa sobre la importancia de la inclusión y el
bienestar socioemocional de los estudiantes con Necesidades Educativas
Especiales (NEE), promoviendo la colaboración y el apoyo en el entorno escolar.
Estrategias
1. Talleres de formación para docentes:
Organizar talleres participativos donde los docentes sean co-constructores del
conocimiento, fomentando su autonomía y capacidad de tomar decisiones.
Explicar cómo adaptar los materiales y las actividades para
que sean accesibles a todos los estudiantes.
Proporcionar herramientas para que los docentes puedan
gestionar sus propias emociones y las de sus estudiantes de manera efectiva.
2. Adaptaciones curriculares flexibles:
Desarrollar ajustes y sugerencias curriculares que se ajusten a las necesidades
individuales de cada estudiante. Utilizando una variedad de recursos didácticos
(textos, imágenes, videos, materiales manipulativos) para facilitar la
comprensión.
3. Grupos focales con padres: Crear
espacios de diálogo para que los padres expresen sus necesidades y
expectativas, y se sientan parte activa de la solución. Escuchando las
preocupaciones y sugerencias de los padres sobre el desarrollo académico y
socioemocional de sus hijos.
4. Talleres de desarrollo
socioemocional: Implementar talleres que promuevan la autoconciencia, la
regulación emocional, las habilidades sociales y la empatía en todos los
estudiantes.
Gestión de emociones: Enseñar a los estudiantes a
identificar y expresar sus emociones de manera saludable.
Habilidades sociales: Desarrollar habilidades como la
comunicación asertiva, la resolución de conflictos y el trabajo en equipo.
5. Actividades de convivencia:
Organizar actividades lúdicas y culturales que promuevan la convivencia y el
respeto entre todos los miembros de la comunidad educativa.
6. Sensibilización de la comunidad: Realizar campañas de
sensibilización para promover la inclusión y la diversidad en la comunidad,
utilizando diferentes canales (redes sociales, folletos, charlas) para dar a
conocer la importancia de la inclusión y la diversidad.
Referencias:
Caplan, G. (1979). Principios de psiquiatría preventiva.
Buenos Aires: Paidós. (Original,
Principles of preventive psychiatry. Nueva York: Basic
Books, 1964).
Rappaport, J. (1981). In praise of paradox: A social policy
of empowerment over prevention.
American Journal of Community Psychology, 9, 1-25
Sánchez Vidal, A. (2020). Psicología comunitaria. Definición
y bases teóricas: comunidad, desarrollo humano y empoderamiento.
Zimmerman, M. A. (2000). Empowerment theory. En J. Rappaport
& E. Seidman (eds.),
Handbook of community psychology (pp. 43-63). Nueva York:
KluwerAcademic/Plenum
Publishers